9-12-2011 Acción. Crecen sospechas de que una operación encubierta está en marcha
WASHINGTON | EL PAÍS DE MADRID
La caída, la semana pasada, de un avión sin tripulación (drone) sobre el territorio de Irán causó preocupación en Washington porque podía suponer la confirmación de que Estados Unidos estaba implicado en algún tipo de actividad militar en ese país.
Era el último episodio de una serie de misteriosos sucesos, casi todos orientados contra el programa nuclear, que hacen pensar en la existencia de una operación encubierta para abortar lo que se considera una creciente amenaza de que Irán construya una bomba atómica.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, se ha negado a hacer cualquier comentario, aduciendo que la administración no facilita información sobre el trabajo de los servicios secretos. Pero otras fuentes oficiales que han hablado de forma anónima han reconocido que el drone, operado por la CIA y aparentemente destinado a fotografiar, cayó en suelo iraní debido a un fallo técnico.
Estados Unidos confió en un principio en que la misión hubiera pasado inadvertida. Había caído en una región muy remota del este de Irán y no se tuvo una reacción de las autoridades en los primeros días. Incluso se consideró, según informaba The Wall Street Journal, enviar a un comando para recuperar los restos. Pero el domingo el gobierno iraní hizo público que había abatido un drone norteamericano, y en Washington se descartó cualquier acción. Aunque existe una cierta inquietud de que la sofisticada tecnología de los drone -el más cotizado avance militar- caiga en manos de iraníes, ese peligro es menor que los riesgos de una operación militar que Irán hubiera denunciado como ataque.
Acciones. El gobierno de Barack Obama ha dicho reiteradamente en público que la opción militar para frenar el programa nuclear iraní no está descartada, pero Washington está todavía oficialmente en la fase de intentar ese objetivo por la vía diplomática y la presión económica. De forma encubierta, algunos analistas consideran que esa opción ya está en marcha.
Pruebas. Varios sucesos llamativos se han producido en las últimas semanas. El mes pasado, una explosión en una instalación de la Guardia Revolucionaria iraní, la fuerza que tiene el control del programa nuclear, causó la muerte de 16 personas, entre ellas el general Hassan Moqaddam, uno de los principales impulsores de la nuclearización de Irán. La semana pasada, otra explosión ocurrió en una planta de conversión de uranio en Isfahán. La naturaleza de estas explosiones y, sobre todo, el hecho de que en una de ellas muriera el general Moqaddam, han hecho pensar que se trata de sabotajes.
En julio, fue asesinado a tiros en Teherán el físico nuclear Darioush Rezaie, y en diciembre del año pasado murió en un coche bomba el científico Majid Shahriari. El mismo día de este último atentado, otro experto en física nuclear, Fereydoon Abbasi, fue herido.
Temor. Pese a que Irán acusó directamente de los atentados del año pasado al servicio secreto israelí, Mosad, y a Estados Unidos, las autoridades iraníes han sido prudentes a la hora de señalar responsabilidades por otras acciones porque le obligaría a ejecutar represalias.
En todo caso, tanto Israel como Estados Unidos cuentan con que esas represalias pueden producirse en cualquier momento. La denuncia por parte del gobierno norteamericano de una presunta conspiración, urdida y financiada por Irán para asesinar al embajador de Arabia Saudí en Washington podría haber sido un aviso.
Estados Unidos e Irán están en rumbo de colisión desde hace tiempo, pero los peores signos llegaron cuando la Agencia Internacional de la Energía Atómica hizo pública su sospecha de que el régimen iraní intenta construir la bomba atómica. Pese a todas las ofertas de negociación, la reciente reacción de las autoridades iraníes en la crisis con Reino Unido ha demostrado, a los ojos de Washington, que Teherán ha optado por una vía de confrontación. Ante esa realidad, la administración de Obama lleva meses considerando distintas alternativas. La de la presión económica se ha ido debilitando por la resistencia de China a respaldar las nuevas sanciones. Y la opción militar va ganando peso.
Ahí entra en juego la doctrina Obama, que apuesta por intervenciones limitadas y específicas, más que por guerras abiertas y prolongadas.
Desacreditan a la embajada virtual
TEHERÁN | Una «embajada« de Estados Unidos en internet no podrá vencer al pueblo iraní, declaró el Ministerio del Exterior de Irán.
En sus comentarios transmitidos por la televisión estatal, el vocero del ministerio, Ramin Mehmanparast, dijo que la «iniciativa virtual« estadounidense no superará los efectos de la hostilidad de Washington hacia Teherán.
«Las iniciativas virtuales no compensarán los errores estadounidenses ni transmitirán el mensaje de Estados Unidos a los iraníes«, declaró Mehmanparast.
Habitantes en la capital iraní dijeron que el sitio en internet de la embajada fue bloqueado por las autoridades a menos de un día de que fuera puesto en línea. La página en inglés y farsi fue diseñada para facilitar las comunicaciones.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió ayer su política hacia Irán, afirmando que le aplica «las sanciones más duras» que existen, en medio de las críticas iraníes por intentar que detengan su programa nuclear.
«Hoy Irán está aislado y el mundo está unido y aplicando las sanciones más duras que Irán haya experimentado», dijo Obama.
Washington y Teherán no tienen relaciones diplomáticas desde el año 1979. AP y AFP
La guerra secreta de EE.UU. para desmontar programa nuclear iraní
09/Dic/2011
El País